Autor Tema: LECTURA DEL MES - FEBRERO  (Leído 584 veces)

AdminMiradaGlobal

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LECTURA DEL MES - FEBRERO
« en: 27 de Febrero de 2018, 06:17:51 pm »
Hemos elegido como lectura de ficción en febrero “Memorial del Convento” del nobel José Saramago. 

El autor nos introduce en el siglo XVIII portugués utilizando como hilo conductor la construcción faraónica del Monasterio de Mafra. Sin embargo nos ha parecido, de entre la tres cuestiones que plantea en la novela, el enternecedor relato del amor entre Blimunda y Baltasar lo que cala más hondo, puesto que logra convertir su historia en una aventura con mayúsculas que conforma el elemento positivo de esta narración necesariamente oscura, al contar lo que cuenta, al incidir Saramago en lo que incide y, posiblemente, debido a lo que quería transmitir. El Manco y la Visionaria que mira con amargura porque “la amargura es la mirada de los videntes” son felices y para su felicidad solo necesitan tenerse el uno al otro porque “volar no es nada comparado con Blimunda”, y se aman con la intensidad febril del que conoce que toda vida es corta y que son pobres y por ello “sus tribulaciones no se acaban”. Un hombre y una mujer juntos pueden crear su propio mundo con independencia de las circunstancias, a pesar de todo y de todos.

 En “Memorial del Convento” su amor es la parte amable, el elemento equilibrador de la novela, poniendo en labios del lector algo que ponga freno a los sinsabores que supone sumergirse en la injusticia, pues eran tiempos en que se contaba con que Dios existe, un Dios Todopoderoso que permite el reinado del Mal, un Dios aceptado por el pueblo mediante apaleamientos y salmodias. 

Sin ocultar la fealdad, sin vestir La Verdad y como contrapunto nos encontramos con la Iglesia Católica, aunque podríamos aventurar que la dura crítica, implícita en la narración, y conociendo al autor, no es a ésta sino a cualquier religión y a lo que la religión conlleva. La imagen que nos ofrece el escritor portugués es la de un instrumento mantenedor de la ignorancia, y uno de los pilares sobre el que se asienta el edificio de la opresión de una élite de la que el rey es solo el símbolo, elemento representativo de cara a la galería tras la cual gravita y disfruta de privilegios un reducido grupo de personas, tan humanas y mortales como el más miserable de los obreros de Mafra, pues igual muere el infante que un pobre miserable; la vida nos iguala. La Iglesia es la creadora y mantenedora intelectual y espiritual del ideario sobre el que se asienta la Injusticia: el poder de los pocos sobre los muchos, esos muchos “habituados a vivir con poco”. Es la voluntad de Dios, porque we are propiety, se desgañitaba Charles Fort ante la ceguera de sus semejantes, situación que hoy se mantiene de manera suavizada. Debido a esa ceguera continuamos siendo propiedad.

Propiedad de alguien.

Saramago introduce en el argumento el elemento fantástico, cuyo símbolo indiscutible es Blimunda y el máximo exponente la Máquina Voladora. El componente clave para lograr un vuelo que podría identificarse con la libertad, es conseguir atrapar y unir la voluntad que toda persona posee, y en el contexto de la obra quién lo hace es Blimunda. El padre Bartolomeo Lorenzo es un intelectual, y un científico, al servicio del poder, útil mientras lo es, desechable cuando deja de serlo y en una sociedad tan opresiva esto es sinónimo de peligroso, y constituido en amenaza la elite se deshará de él de un plumazo, como de tantos otros. La genialidad es rosa surgiendo del barro, y ese milagro sólo puede contemplarlo el pueblo subyugado desde la distancia: existe la belleza por la gracia de Dios, les dicen, belleza que no comprendéis y que solo podéis admirar desde el barro. La belleza no puede surgir de entre vosotros, solo arriba en el cielo de los poderosos surgen hombres sabios, mujeres clarividentes, si entre ustedes aparecen serán eliminados, violenta, pública, expeditivamente: serán quemados, preferiblemente vivos. Es la locura de los hombres, quizá sea más realista el sueño de volar del padre que emprender con la tecnología de entonces la construcción de Mafra; Saramago nos enseña el precio en muerte y miseria.

El tesoro a proteger es la conservación de la esperanza, porque el Hombre que en su ceguera no aprende, y siente que “las guerras acabadas son como si nunca hubieran ocurrido” niega el valor de su propio sufrimiento, y el final de la historia desliza en una líneas la insinuación de que el pueblo comienza a tomar consciencia de su condición esclava, diciéndonos con ello que hay esperanza.

El final sólo puede ser calificado de bellísimo. Léanlo.

« Última modificación: 27 de Febrero de 2018, 06:22:06 pm por AdminMiradaGlobal »